CARTAS AL s XX | 6 de julio de 1957, sábado. Cuando John encuentra a Paul


Ven, mira, John, este es Paul. Hola, Paul. Paul es el colega del Instituto del que te he hablado. Paul, este es John, el cantante de los Quarrymen. Hola, John. John, mira, este es Ivan y yo soy Paul. Paul, te presento al señor Vaughan, bajista ocasional de los Quarrymen. Oh, John, este tipo me suena, creo que hasta lo he tenido sentado a mi lado durante algún examen, profundamente interesado en mis respuestas. A ver si nos aclaramos, el que os presenta soy yo, así que ya os podéis dar por conocidos y a mí me dejáis en paz. Como usted desee señor Vaughan. Lamento la confusión, creía que era Paul quien me presentaba a su amigo. Id a freír espárragos. Por cierto, John, me gusta cómo cantas, pero para tocar la guitarra sobre un camión en marcha te falta aún un poco de equilibrio. Si quieres que te diga la verdad, Paul, me deslumbraban las lentejuelas de una chaqueta blanca que llevaba un tipo del público. Ah, una americana como esta. Oye, muy parecida, casi idéntica. A ver si entiendo la situación, ¿ya os consideráis presentados, no? Vi al tío John con la larga y alta Sally, él vio a la tía Mary y se escondió en el callejón.

Tampoco tienes mala voz, Paul. Es el gran Little Richard quien me la presta: Pequeña, esta va a ser una noche divertida. A mí no me mires, Paul, que yo solo os he presentado. Ella tiene todo lo que el tío John necesita. Oh, John, ¿también tú entras al trapo?, me vais a volver loco entre los dos. No agobies, Ivan, Vamos a tener un poco de diversión esta noche. ¿Qué otras canciones te gustan, Paul? Su versión de Voy a hacer pedazos esta noche y a divertirme de lo lindo, es sublime, superior a todas las que he oído. La entonas bien, Paul. Y qué me dices de Nos encanta bailar los sábados por la noche tun tun tun, pero vive en el veinte de un bloque de pisos, el ascensor está estropeado... Eddie Cochran, qué bien lo cantas a capela, Paul. Así que subiré a pie uno, dos pisos, tres pisos, cuatro, cinco, seis, siete pisos, ocho pisos y más, en el doce ya me arrastro, en el decimoquinto ya me caigo, llego a la cima, estoy agotado para bailar... ¡Eso es lo que me ha pasado a mí cuando el camión ha empezado a desfilar, casi me caigo, menos mal que se me ha ocurrido sentarme en la plataforma! Con las piernas al aire, como cuando de pequeños nos llevaban de merienda en un remolque. Qué infancia terrible has tenido que soportar, Ivan.

¿Gene Vincent? Oh, The Blue Caps, menudo lío armaron durante el verano, todos de cabeza al calabozo. Son activistas de verdad, no marionetas. Tan de verdad que han tenido que ingresar a Vincent hace poco en el hospital, con la pierna hecha trizas por lo que pasó. Hay mucho músico de feria por ahí. Los Quarrymen somos de verdad, ¿no es cierto Ivan? De carne y acero. Me encanta el flequillo que llevas, John, marca el ritmo de los compases. Y esos pantalones negros tuyos, Paul, ¿no son como los que se pone siempre Gene Vincent? Ah, lo has descubierto, John: Be-bop-a-lula, esta es mi chica, be-bop-a-lula, no lo dudes. Las estrellitas de tu americana bailan al son cuando cantas, Paul. Tu copete las acompaña. Cállate, Ivan, o te doy una colleja. Vale ya, es la chica de los tejanos rojosla reina de todos los muchachos. Genial, Paul, qué bien cantas. Me gusta, pero el rey sigue siendo el gran pequeño Richard, ¿habéis oído la última? Cómo no: Lucía... Oh, dios, es un himno. Es lo más, qué faena haber nacido después de que cantara Little Richard, no nos ha dejado ninguna opción de hacer algo grande, solo nos queda imitarle, no hay ninguna posibilidad de ir más lejos. Bueno, los Quarrymen lo intentamos. He sido bueno contigo, nena, por favor no me dejes solo, guouuh!, por cierto, John, ¿y ese nombre tan raro del grupo, los picapedreros? ¡Es que estudiamos en la Quarry Bank! Acabáramos, ¿en ese lúgubre palacio de pesadilla que hay en Allerton? Era una antigua fábrica. Pues diría que es una cárcel gótica, John. No andas equivocado, Paul. Lucía, por favor vuelve a donde perteneces.