12 de agosto, sábado. El espía ruidoso


Llega tarde, cuando se han apagado las luces generales. Lo veo entrar como una sombra por la puerta del fondo desde la mesa sobre el estrado de la sala. Cuando se acerca compruebo que no lo conozco, así que pienso que es alguien interesado en el acto literario de esta tarde, que ya ha empezado. Barba abundante, cazadora de color oscuro, aire informal y una bolsa sujeta al hombro. Es lo que veo mientras miro cómo se queda contemplando la situación. Luego regresa a una de las últimas filas, vacías, se sienta y da la impresión de que se concentre en su macuto. Me extraña el gesto y por eso me entretengo observándolo. En seguido lo entiendo. Extrae una réflex con un objetivo superlativo. Es el fotógrafo. Abandona la bolsa en un asiento y vuelve al pasillo, mira a los ponentes, el espacio, los asientos ocupados y los vacíos, pero no fotografía nada. Así un buen rato. Como aún no me corresponde el turno de palabra, le sigo con la mirada. Se sitúa en la fila posterior a la última ocupada y lo veo captar la cámara del móvil de una persona que está fotografiando la mesa. Me digo que eso es lo que me gustaría hacer a mí ahora, pero dudo que me atreviera. Luego levanta el objetivo hacia el estrado y aprieta el disparador, me ha parecido ver, una sola vez. Se la juega a una toma. Vuelve a concentrarse en el público y encuadra la página de un folleto que otra persona lee mientras escucha. Dispara. Creo que me ha visto mirarle, porque ahora dirige el cañón de su cámara directamente hacia mí. Pongo cara de no verlo, pero tengo la tentación de sacar mi móvil del bolsillo y encararlo. Como quien dice, te he pillado. Un duelo. Mueve imperceptiblemente su índice derecho y me alcanza. Luego gira el cuello, sin dar importancia a nada, descubre otro detalle en la sala que le atrae y ahí dirige el objetivo. El fotógrafo. El único ser libre en este momento en el que los ponentes no variamos el gesto impertérrito de quien tiene delante varias hileras de miradas a las que tampoco se les permite modificar su dirección.